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Caminos rurales en alerta: 3 de cada 4 no son transitables durante todo el año

Balcarce. Una lluvia puede cambiar por completo las condiciones de circulación en un camino rural. Lo que un día permite el paso de vehículos, maquinaria y transporte de cargas, después de varias horas de precipitaciones puede convertirse en una traza difícil de atravesar.

Un informe del Instituto de Tecnología de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) puso números a una problemática que desde hace tiempo preocupa a productores y vecinos del sudeste bonaerense: el 79% de los consultados calificó el estado de los caminos de su zona como malo o muy malo y el 75% afirmó que no son transitables durante todo el año.

Balcarce forma parte de ese escenario. En el distrito, los reclamos por el estado de la red rural se vienen repitiendo y las precipitaciones aparecen como uno de los factores que más rápidamente agravan las condiciones de circulación.

Cuando el camino se convierte en un factor de riesgo

Circular por una traza deteriorada obliga a los conductores a extremar precauciones. Pozos, huellas profundas, deformaciones, barro y agua acumulada pueden generar pérdida de adherencia, dificultades para controlar el vehículo y maniobras imprevistas.

A eso se suma un problema que muchas veces queda fuera de la discusión: la falta de mantenimiento también puede afectar el acceso de vehículos de emergencia, transporte escolar, trabajadores y vecinos que necesitan desplazarse diariamente.

Por eso, la transitabilidad de los caminos rurales no debería analizarse únicamente desde una perspectiva productiva. También es una cuestión de seguridad vial y conectividad.

El deterioro también tiene un costo económico

Los datos del relevamiento muestran hasta qué punto las condiciones de la red rural repercuten sobre la actividad.

El 91% de los participantes aseguró haber tenido que modificar viajes, despachos o movimientos operativos debido al estado de los caminos. A su vez, el 68% manifestó haber sufrido pérdidas económicas por demoras o por no poder retirar la producción de los establecimientos.

El impacto llega incluso a la logística: el 59% estimó que las dificultades de circulación incrementan los costos en más de un 10%.

En una zona donde la actividad agrícola y ganadera tiene un peso significativo, cada dificultad para ingresar o salir de un establecimiento puede traducirse en mayores tiempos de traslado, aumento de costos y complicaciones para movilizar granos, hacienda, insumos o maquinaria.

El problema empieza mucho antes de que aparezca el pozo

Desde la seguridad vial, uno de los puntos centrales es la prevención.

El deterioro de un camino no comienza necesariamente con un gran pozo. Un sistema de drenaje deficiente, una alcantarilla obstruida, una banquina deteriorada o una superficie que no recibe mantenimiento pueden favorecer que el agua permanezca sobre la calzada y acelere el daño.

Por eso, conservar la red rural exige intervenir antes de que las condiciones se vuelvan críticas. El mantenimiento de cunetas, alcantarillas, banquinas y superficies de rodamiento es tan importante como reparar los sectores que ya presentan daños.

Balcarce, ante un desafío que excede al campo

El reclamo por los caminos rurales también abre una discusión sobre cómo se administran los recursos destinados a su mantenimiento y cuál debe ser el nivel de respuesta frente a una red que resulta indispensable para el funcionamiento de las comunidades del interior.

La producción necesita caminos transitables, pero también los necesitan quienes viven allí.

Una ambulancia, un transporte escolar, un trabajador, un vecino o un camión que debe retirar una carga dependen de la misma infraestructura.

El dato más importante que deja el informe, entonces, no es solamente cuántos caminos están deteriorados. Es entender que la conservación de la red vial rural forma parte de una política de seguridad vial: cuanto más previsible y transitable sea una traza, menores serán las condiciones de riesgo para todos los que necesitan utilizarla.

Y cuando una lluvia alcanza para dejar un camino fuera de servicio, la señal de alerta ya está encendida.