Necochea frena la emergencia del transporte y busca una salida antes de extender la concesión
El Concejo Deliberante decidió postergar el tratamiento del proyecto que proponía extender por 120 días la concesión del transporte público. La UTA pidió una mesa de trabajo con todos los sectores y reclamó una solución que permita garantizar la continuidad del servicio sin seguir acumulando prórrogas.
El futuro del transporte público de Necochea quedó nuevamente bajo análisis. El Concejo Deliberante decidió no tratar, por ahora, el proyecto que proponía declarar la emergencia y extender durante 120 días la concesión vigente.
La decisión se produjo después de una reunión de la Comisión de Transporte con representantes de la Unión Tranviaria Automotor, quienes plantearon la necesidad de encontrar una solución de fondo para las dificultades que atraviesa el servicio.
En lugar de avanzar directamente con una nueva prórroga, la comisión acordó abrir una instancia de diálogo durante esta semana. Está previsto que los concejales se reúnan con representantes del Departamento Ejecutivo y posteriormente con la empresa concesionaria para conocer las alternativas disponibles.
El objetivo es analizar el futuro del servicio teniendo en cuenta a los distintos actores involucrados: municipio, empresa, trabajadores y usuarios.
La seguridad también está en juego
La discusión sobre la continuidad del transporte no puede quedar limitada a los aspectos económicos o contractuales. La forma en que se organiza y controla el servicio tiene una incidencia directa sobre la seguridad vial.
Para que un sistema de colectivos sea seguro se necesitan unidades correctamente mantenidas, controles periódicos, neumáticos en condiciones, sistemas de frenos eficientes, iluminación adecuada y puertas que funcionen correctamente.
A eso se suma la necesidad de contar con conductores capacitados y descansados, recorridos previsibles y frecuencias que permitan evitar situaciones de sobrecarga o ascensos y descensos en lugares inseguros.
La situación de Necochea plantea, entonces, un desafío que va más allá de decidir si se extiende o no una concesión. La discusión debería apuntar a determinar qué condiciones necesita el transporte para seguir funcionando de manera confiable y segura.
La posibilidad de avanzar hacia una nueva licitación aparece entre las alternativas que deberán analizarse. Por ahora, el Concejo optó por abrir el diálogo antes de tomar una decisión definitiva.
