Ezpeleta suma una nueva conexión con la autopista y busca cambiar el mapa del tránsito en el sur
La obra de la bajada de Ezpeleta avanza sobre la Buenos Aires-La Plata y apunta a descomprimir los accesos actuales. El nuevo enlace también permitirá conectar mejor Quilmes, Berazategui y la zona ribereña.
Durante años fue un reclamo de los vecinos. Ahora, la obra empieza a tomar forma.
La nueva bajada de Ezpeleta de la autopista Buenos Aires-La Plata avanza con movimiento de suelo, maquinaria pesada y la colocación de las estructuras de hormigón que sostendrán la futura conexión. El proyecto busca resolver una de las dificultades que más condicionan la circulación en este sector del sur del Gran Buenos Aires: la falta de alternativas para entrar y salir de la autopista.
El convenio entre la Municipalidad de Quilmes y AUBASA fue firmado hace seis meses y los trabajos representan el primer paso visible de una intervención que puede modificar los recorridos cotidianos de miles de personas.
Una salida más para un corredor cada vez más cargado
La futura conexión estará vinculada con el sector comprendido entre la bajada de avenida Isidoro Iriarte, en Quilmes, y el acceso de avenida 14, en Berazategui.
Hoy, buena parte de los desplazamientos se concentra en pocos puntos de acceso. Eso genera demoras y acumula vehículos en determinados horarios, especialmente cuando se combinan los viajes cotidianos con el tránsito que circula por la autopista.
La nueva bajada apunta justamente a repartir ese movimiento.
Desde la perspectiva de la seguridad vial, una mejor distribución del tránsito puede ser tan importante como ampliar una calzada. Menos concentración significa también menos necesidad de realizar desvíos, frenadas repentinas o maniobras para buscar accesos alternativos.
Pero para que esa mejora se concrete, la obra deberá estar acompañada por una correcta señalización y una adecuada conexión con la red de calles existentes. El punto de ingreso y egreso de la autopista no termina en la estructura de hormigón: continúa en las calles que deberán absorber el tránsito una vez que el acceso esté operativo.
El proyecto busca unir zonas que hoy están desconectadas
La intervención tiene además un objetivo urbano más amplio.
La obra permitirá prolongar la avenida Varela, en Berazategui, hacia el sector costero y fortalecer el corredor Este-Oeste. La intención es mejorar la integración entre Quilmes Centro, Ezpeleta y Bernal con la ribera.
Eso puede tener un efecto que va mucho más allá de reducir unos minutos de viaje.
Cuando una nueva conexión vial abre una alternativa entre sectores de una misma ciudad, también puede cambiar los recorridos del transporte, facilitar el acceso a determinados barrios y modificar la distribución del tránsito.
Por eso, el crecimiento de la zona deberá ir acompañado de infraestructura capaz de sostenerlo. Una calle nueva o una bajada más pueden resolver un problema puntual, pero también generar nuevos flujos de circulación si el desarrollo urbano avanza alrededor de ellas.
Una obra que llega después de años de espera
Desde el Municipio calificaron la intervención como una obra histórica y remarcaron que se trata de un pedido de larga data de los vecinos.
El proyecto cuenta con el aval de la Dirección de Vialidad y del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la Provincia de Buenos Aires, e incluye además la preservación de áreas de reserva natural.
Ahora, el desafío será completar una obra que no solo promete una nueva entrada y salida de la autopista, sino una modificación concreta en la movilidad de la zona.
Porque una bajada más puede parecer una obra puntual. Pero cuando se construye sobre uno de los corredores más importantes del sur del conurbano, también puede convertirse en una nueva forma de repartir el tránsito y conectar una ciudad que durante años tuvo a la autopista como una barrera.
