Buscan habilitar la siembra en terrenos junto a las rutas nacionales
La Cámara de Diputados comenzó a discutir una propuesta que podría modificar el uso de miles de hectáreas ubicadas en inmediaciones de las rutas nacionales. Dos proyectos plantean autorizar actividades agrícolas en terrenos que actualmente permanecen fuera del circuito productivo.
Las iniciativas fueron presentadas por Javier Sánchez Wrba (PRO) y Agustina Propato (Unión por la Patria) y comenzaron a ser analizadas en la Comisión de Transportes. El objetivo es establecer un sistema de permisos para que determinadas superficies pertenecientes al dominio público puedan ser utilizadas para la producción.
Según las estimaciones incluidas en los proyectos, el esquema podría alcanzar unas 50.000 hectáreas. El cálculo surge de considerar una superficie promedio de dos hectáreas por cada kilómetro de la Red Vial Nacional en zonas donde las condiciones permitirían desarrollar cultivos, tomando como referencia una extensión cercana a los 40.000 kilómetros.
Una alternativa para terrenos que hoy no producen
La propuesta busca recuperar una modalidad que estuvo vigente durante años y que fue dejada sin efecto en 2008. Desde entonces, la siembra, el cultivo y la cosecha en estos espacios quedaron prohibidos.
El nuevo esquema contemplaría autorizaciones de carácter precario y con un canon, es decir, un pago por el aprovechamiento de terrenos que pertenecen al Estado. En el proyecto de Sánchez Wrba, los productores cuyos establecimientos se encuentren frente a esas superficies tendrían prioridad para solicitar los permisos.
El destino de los recursos es uno de los puntos que diferencia a ambas iniciativas. Mientras el proyecto del PRO plantea utilizar lo recaudado para atender el mantenimiento de la Red Vial Nacional, la propuesta de Propato establece una finalidad vinculada con acciones sociales y cooperativas.
La autorización, además, estaría condicionada a que el uso agrícola no interfiera con la circulación, la conservación de las rutas ni las condiciones de seguridad.
El límite está en las zonas de seguridad vial
Uno de los aspectos centrales del debate es determinar con precisión qué terrenos podrían utilizarse.
Las propuestas nacionales apuntan a las superficies ubicadas junto a las calzadas, pero no habilitan la siembra sobre las banquinas ni sobre las franjas destinadas a la seguridad vial. Esos sectores cumplen funciones específicas dentro del corredor vial y deben mantenerse disponibles para la circulación y distintas situaciones vinculadas al tránsito.
La discusión, por lo tanto, no plantea convertir las banquinas de las rutas nacionales en campos de cultivo, sino permitir el aprovechamiento de determinados terrenos contiguos que actualmente no tienen uso productivo.
Buenos Aires ya tiene antecedentes
El debate nacional tiene un antecedente concreto en la provincia de Buenos Aires. La Ley 10.342, sancionada en 1985, permite a los municipios otorgar permisos precarios para utilizar determinadas franjas ubicadas junto a rutas y caminos de la red vial provincial.
A partir de ese marco, distintas localidades desarrollaron experiencias de aprovechamiento de esos espacios. Uno de los casos es 9 de Julio, donde el municipio convocó este año a productores frentistas y representantes del sector agropecuario para participar de una licitación destinada a sembrar entre 300 y 350 hectáreas ubicadas en sectores de rutas provinciales y caminos, entre ellos la Ruta 65.
En paralelo, en la Legislatura bonaerense existe otra discusión. La diputada Ayelén Rasquetti impulsa una modificación de la normativa provincial para incorporar las banquinas entre los espacios que podrían ser cedidos para su utilización, aunque con autorización previa de la Dirección de Vialidad bonaerense.
De esta manera, el debate sobre el aprovechamiento productivo de los espacios cercanos a las rutas atraviesa tanto al Congreso como a la provincia de Buenos Aires. En el ámbito nacional, el desafío será establecer hasta dónde puede extenderse la actividad agrícola sin comprometer la infraestructura, el mantenimiento de los corredores y, principalmente, la seguridad de quienes circulan por las rutas.
