Retiran los radares de las rutas 5 y 46 en Bragado
Los equipos de control de velocidad fueron desmontados luego de la derogación de los convenios que habilitaban su funcionamiento. La medida abre un nuevo escenario para la prevención vial en los accesos al distrito.
Los radares de velocidad instalados sobre las rutas Nacional 5 y Provincial 46, en jurisdicción de Bragado, dejaron de funcionar y ya fueron retirados de sus emplazamientos.
El desmantelamiento se produjo luego de que el Concejo Deliberante avanzara con la derogación de los convenios que permitían el funcionamiento del sistema de fotomultas. La información fue confirmada tras consultas realizadas a autoridades municipales y a la concejal Marita Gelitti.
La situación genera un cambio en el esquema de control de velocidad en dos corredores de circulación importantes para el distrito. De hecho, todavía permanecen en algunos sectores los carteles que advertían sobre la presencia de los controles, aunque su retiro también está previsto.
Qué implica para la seguridad vial
La eliminación de un radar no significa que desaparezca la necesidad de controlar la velocidad. Desde una perspectiva de seguridad vial, los controles deben formar parte de una estrategia más amplia que incluya señalización visible, velocidades adecuadas a cada tramo, controles efectivos y educación vial.
Los dispositivos automáticos pueden cumplir una función preventiva cuando están correctamente ubicados, señalizados y utilizados dentro del marco normativo. En la Provincia de Buenos Aires, la normativa establece requisitos específicos para la instalación y señalización de los equipos de control de velocidad.
Por eso, el desafío para Bragado será sostener la prevención en las rutas 5 y 46 aun después del retiro de estos equipos. La ausencia de un radar no debería interpretarse como una autorización para circular por encima de las velocidades permitidas.
El nuevo escenario también plantea la necesidad de reforzar otras herramientas de control y prevención. La seguridad de una ruta no depende de un único dispositivo: requiere infraestructura adecuada, señalización clara, fiscalización y conductas responsables por parte de quienes circulan.
Con los radares ya fuera de servicio, queda por delante definir cómo continuará el control de velocidad en estos corredores y qué medidas se implementarán para mantener la prevención en los accesos a Bragado.
