Fuerte reclamo de taxistas: Exigen frenar el nuevo régimen de licencias por subas exorbitantes
La tensión en el sector del transporte de pasajeros de la región escala ante un nuevo conflicto normativo. Las asociaciones de taxistas de La Plata, Berisso y Ensenada alzaron la voz para rechazar de manera enérgica el nuevo régimen para la obtención del carnet profesional, exigiendo a las autoridades su suspensión inmediata debido al brutal impacto económico que representa para los trabajadores del volante.
El principal detonante del conflicto es el desmesurado incremento en los costos de renovación de la licencia. Según denuncian las entidades, un trámite que históricamente rondaba los $22.000 pasó a costar casi $300.000. Este salto se debe a la obligación de realizar trámites mediante prestadores avalados por la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), lo que suma al bolsillo del chofer unos $175.000 por el examen psicofísico y otros $119.000 por un curso obligatorio.
Esta modificación, que entró en vigencia el pasado 6 de julio, alcanza específicamente a las licencias de categorías C, D y E destinadas al transporte interjurisdiccional. Si bien el gobierno de la Provincia de Buenos Aires otorgó una prórroga excepcional de 60 días para los vencimientos afectados, la medida generó gran malestar, marcando un fuerte contraste con aquellos registros de uso exclusivamente distrital que aún mantienen el esquema anterior.
A través de un documento elevado a los intendentes Julio Alak (La Plata), Fabián Cagliardi (Berisso) y Mario Secco (Ensenada), agrupaciones como UPAT, CATA, Taxistas Unidos y diversos gremios locales calificaron la imposición de “arbitraria”. En el escrito, señalan que esta decisión se tomó sin consenso, avasalla la realidad cotidiana de su fuente de ingresos y vulnera directamente su estabilidad laboral.
En la nota presentada, los conductores argumentan que los taxis ya cuentan con habilitación municipal y controles estrictos de la autoridad competente para viajar por la provincia y el país. Además, advirtieron sobre la profunda insensibilidad de los nuevos costos: remarcan que, si afrontar esta cifra es sumamente difícil para un propietario, resulta un golpe letal e inalcanzable para un empleado conductor.
A modo de cierre, el sector definió a este nuevo esquema como un “sistema recaudatorio” que solo logra precarizar aún más a las familias que dependen del taxi para subsistir. Ante esta situación límite, reiteraron su pedido de suspensión urgente de la normativa y quedaron a disposición para conformar una mesa de trabajo que permita consensuar políticas para enaltecer el servicio, en lugar de asfixiarlo.
