El riesgo vial persiste al día siguiente: el impacto de la resaca al volante
La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) difundió recientemente una campaña de concientización centrada en un peligro muchas veces subestimado: los efectos del alcohol en el organismo durante las horas posteriores al consumo. El mensaje principal advierte que la metabolización de estas sustancias no es inmediata y que, aunque una persona haya dormido, el alcohol puede permanecer en el cuerpo y continuar afectando sus capacidades de manera significativa al día siguiente.
Los especialistas señalan que la resaca no es solo una molestia física, sino un factor de riesgo crítico para la seguridad vial. Este estado impacta directamente en la atención, reduce los reflejos y ralentiza el tiempo de reacción necesario para maniobrar ante un imprevisto en el tránsito. Aunque el conductor pueda sentirse recuperado, la alteración de sus sentidos persiste, lo que convierte la decisión de manejar en una acción sumamente riesgosa para sí mismo y para terceros.
En términos legales, la normativa en la Provincia de Buenos Aires es sumamente estricta a través de la Ley 15.402, conocida como de Alcohol Cero. Esta legislación, que modificó la Ley de Tránsito provincial 13.927, prohíbe conducir cualquier vehículo con una graduación superior a cero miligramos por litro de sangre. De esta forma, en territorio bonaerense se eliminó cualquier tipo de tolerancia, estableciendo que la única medida segura para sentarse frente al volante es la ausencia total de alcohol en el sistema.
Por el contrario, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) rigen límites diferenciados según el tipo de conductor. La normativa vigente establece una tolerancia de hasta 0,5 g/l para conductores de vehículos particulares y de 0,2 g/l para quienes circulen en motocicletas. Sin embargo, para los conductores profesionales y aquellos que se encuentran en su período de principiantes, la tolerancia es cero. A pesar de estas diferencias, los controles en la Capital son rigurosos y las sanciones incluyen la inhabilitación inmediata de la licencia.
En conclusión, la seguridad en las calles y rutas depende de la responsabilidad individual más allá del momento del festejo. Comprender que el proceso de eliminación del alcohol es lento resulta vital para evitar siniestros. La recomendación de las autoridades es clara y directa: si los efectos de la ingesta de alcohol persisten al día siguiente y se experimentan síntomas de resaca, bajo ninguna circunstancia se debe conducir.


