Transporte en jaque: menos colectivos y trenes en el AMBA

El sistema de transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires atraviesa uno de sus momentos más delicados. Las cámaras empresarias de colectivos anunciaron que mantendrán la reducción de servicios y no descartan profundizarla en los próximos días, en medio de un escenario marcado por el aumento de costos y la falta de definiciones oficiales.

Las empresas del sector se declararon en estado de emergencia y señalaron que la situación económica se volvió cada vez más difícil de sostener. El incremento del combustible y otros gastos operativos, sumado a la ausencia de medidas concretas para compensar esos aumentos, tensiona el funcionamiento habitual del sistema. En las últimas semanas ya se habían registrado interrupciones parciales que afectaron a miles de usuarios.

Desde el sector empresario remarcan que, pese a haber aplicado ajustes en la prestación, todavía no hay respuestas claras sobre cómo se cubrirán los costos crecientes. Aun así, confirmaron que participarán de una reunión con autoridades nacionales en busca de definiciones que permitan encauzar el conflicto.

Mientras tanto, advierten que, si no hay avances en el corto plazo, el recorte de frecuencias podría intensificarse. Esto implicaría mayores tiempos de espera y complicaciones para quienes dependen del transporte público a diario.

El panorama también genera preocupación en el sistema ferroviario. Desde el gremio de maquinistas anticiparon una posible reducción en la cantidad de trenes a partir de mediados de mayo. La medida alcanzaría a varias de las principales líneas del AMBA y podría traducirse en menos servicios diarios.

Según plantean desde el sector sindical, el deterioro del sistema responde a la falta de inversión sostenida, la escasez de unidades y repuestos, y la disminución del personal sin reemplazos. En conjunto, estos factores impactan directamente en la calidad y regularidad del servicio.

Aunque desde el Gobierno nacional sostienen que no hay cambios confirmados en la programación, el escenario abre un nuevo foco de incertidumbre para millones de pasajeros que utilizan trenes y colectivos como principal medio de movilidad.