Sin obras en Ruta 5: crece la preocupación
La construcción de la autovía sobre la Ruta Nacional 5, en el tramo que une Suipacha con Mercedes, quedó completamente paralizada luego de que la empresa contratista retirara las máquinas y al personal que aún permanecía en el lugar. La interrupción se produce en medio de una deuda impaga atribuida al Gobierno nacional, lo que terminó por detener los trabajos que ya avanzaban a un ritmo mínimo.
Se trata de un corredor estratégico para la provincia de Buenos Aires, clave tanto para la producción agropecuaria como para la conexión con Vaca Muerta. Por esta vía circula diariamente un importante flujo de camiones que transportan insumos esenciales para la actividad energética, lo que refuerza la relevancia de la obra.
El tramo afectado, de unos 30 kilómetros, forma parte de un proyecto más amplio que busca transformar la ruta en una autovía. Sin embargo, la iniciativa arrastra demoras e interrupciones desde hace años. Durante la gestión de Alberto Fernández fue relicitada, y más tarde, ya bajo el gobierno de Javier Milei, logró continuar debido a su alto grado de avance inicial. Aun así, desde entonces los progresos fueron escasos.
En el sector intervenido, los trabajos realizados hasta el momento resultan limitados: movimiento de suelo y algunas obras hidráulicas, sin que se haya avanzado en la pavimentación ni en la construcción de infraestructura clave como puentes o colectoras. Con el retiro total del equipamiento y del personal, el proyecto quedó ahora completamente detenido.
La obra estaba a cargo de una unión transitoria de empresas integrada por CPC SA y Vial Agro SA, vinculadas al empresario Cristóbal López, quien había obtenido la licitación en 2022 tras un proceso previo durante la gestión de Cambiemos.
La paralización generó repercusiones en el ámbito político. La diputada Silvina Vaccarezza presentó un proyecto expresando preocupación por la situación y solicitando información sobre el destino de los fondos internacionales destinados a este tipo de obras, provenientes de organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo, la CAF y el Banco Mundial.
Además del impacto en la infraestructura y la economía regional, la interrupción mantiene en agenda un problema de larga data: las condiciones de circulación en la Ruta 5. Diversos informes advierten sobre la peligrosidad del trazado actual, donde predominan los choques frontales, lo que refuerza los reclamos para avanzar con una transformación integral que mejore la seguridad vial.
En este contexto, la falta de definiciones sobre la continuidad del proyecto abre un escenario incierto para una obra considerada clave en la conectividad y el desarrollo productivo del oeste bonaerense.


