San Pedro en alerta: el preocupante abandono del casco que pone vidas en riesgo

En San Pedro, subirse a una moto sin casco parece haberse vuelto parte del paisaje. No es una exageración ni una estadística fría: es una escena repetida, visible, cotidiana. Calles donde la norma básica de seguridad vial directamente no se cumple y donde el riesgo circula con total naturalidad.

La situación no solo se desprende de estadísticas oficiales, sino también de percepciones directas: quienes transitan recientemente por la ciudad coinciden en señalar una ausencia casi total de cascos entre los conductores de motos. 

Los datos disponibles refuerzan la gravedad del problema. Según la Agencia Nacional de Seguridad Vial, casi la mitad de las víctimas fatales en siniestros viales circulaban en motocicleta. A esto se suma un dato aún más inquietante: una proporción significativa de los fallecidos corresponde a jóvenes de entre 15 y 30 años, el grupo etario más expuesto.

Especialistas en movilidad urbana advierten que estas diferencias responden, en gran parte, a la intensidad de los controles, la continuidad de las políticas públicas y el grado de concientización social. En municipios del interior, en cambio, la falta de fiscalización y educación vial suele traducirse en cifras más bajas de cumplimiento.

La evidencia médica también es contundente. Un estudio realizado junto al Hospital Garrahan reveló que la mayoría de los menores que utilizan motos no emplea casco, incrementando considerablemente el riesgo de lesiones graves o fatales. Los especialistas insisten en que este elemento reduce hasta un 40 % la probabilidad de muerte y en un 70 % las lesiones severas en caso de accidente.

Sin embargo, el crecimiento sostenido del parque de motocicletas añade presión a este escenario. Durante el último año, el patentamiento de motos experimentó un fuerte incremento, impulsado por su accesibilidad económica y practicidad en contextos urbanos congestionados. Este fenómeno, lejos de desacelerarse, plantea nuevos desafíos en materia de seguridad vial.

Algunos distritos lograron revertir parcialmente esta tendencia mediante políticas activas. La combinación de controles estrictos, campañas educativas y sanciones efectivas demostró ser clave para aumentar el uso del casco y reducir riesgos.

San Pedro enfrenta hoy una oportunidad urgente: transformar una problemática visible en una política sostenida que priorice la vida. La evidencia está sobre la mesa. El desafío, ahora, es actuar antes de que las estadísticas sigan creciendo.