Ruta 5 bajo presión: más camiones, menos controles y obras frenadas elevan el riesgo vial

La seguridad vial en la Ruta Nacional 5 atraviesa un escenario cada vez más complejo, marcado por el crecimiento sostenido del tránsito pesado y la falta de respuestas en infraestructura y fiscalización. El panorama genera preocupación entre organizaciones que siguen de cerca la evolución de la siniestralidad en ese corredor clave.

Desde Estrellas Amarillas, con presencia en Bragado, advierten que en los últimos años se produjo un fuerte incremento en la circulación de camiones, impulsado en parte por la habilitación de bitrenes y el dinamismo de sectores productivos vinculados a Vaca Muerta. Este fenómeno multiplicó el volumen de vehículos de gran porte sin que se registren mejoras equivalentes en la ruta.

Los datos que manejan desde la organización reflejan un salto significativo en el flujo diario de transporte pesado, que pasó de cifras cercanas a los 500 camiones a alrededor de 2000. Este aumento, sostienen, no fue acompañado por mayores controles ni por obras que permitan absorber la nueva demanda de tránsito.

El deterioro del sistema de fiscalización es otro de los puntos señalados. La reducción de balanzas para controlar cargas, la menor presencia de móviles en la ruta y la falta de operativos constantes configuran un escenario con menor capacidad de supervisión en un contexto de mayor exigencia.

A esto se suma la paralización de trabajos en tramos considerados estratégicos, como el que conecta Chivilcoy con Mercedes. La interrupción de esas obras no solo retrasa mejoras necesarias, sino que también deja inconclusas intervenciones pensadas para ordenar la circulación y reducir riesgos.

La combinación de más camiones, menor control y obras detenidas impacta de lleno en una traza que ya soportaba altos niveles de tránsito. En ese marco, crece la preocupación por las condiciones de seguridad y por la falta de una planificación integral que contemple el nuevo escenario.

El reclamo apunta a reactivar los trabajos de infraestructura, reforzar los mecanismos de control y avanzar en soluciones de fondo, como la transformación de la ruta en una autovía que permita separar flujos y mejorar la circulación en uno de los corredores más utilizados del país.