Ruta 36: peligro constante
La Ruta Provincial 36 se consolidó como uno de los corredores más riesgosos de la región, con un escenario que combina falencias estructurales, alto tránsito y una seguidilla de hechos graves que se repiten a lo largo de toda su traza. El tramo entre La Plata y Verónica aparece hoy como el punto más crítico.
En ese sector, la falta de señalización horizontal es casi total: no hay líneas de carril ni demarcaciones claras, lo que reduce la visibilidad y vuelve incierta la circulación, sobre todo de noche o con niebla. A esto se suman banquinas deterioradas y cubiertas de pasto, pozos, ondulaciones y una notoria ausencia de carteles preventivos en zonas clave.
La ruta, además, no cuenta con carriles separados y atraviesa áreas densamente pobladas, donde conviven a diario autos a alta velocidad, camiones, micros, motos, bicicletas y peatones. Esa mezcla, sin infraestructura que ordene el tránsito, multiplica los riesgos en todo el recorrido, especialmente en accesos y cruces sin rotondas ni señalización adecuada.
Los registros de los últimos años reflejan una sucesión de siniestros viales con consecuencias fatales en distintos puntos del trazado, desde el área platense hasta Verónica. Los episodios se repiten con un patrón común: baja visibilidad, desorden vehicular y condiciones precarias de la calzada.
Vecinos de localidades cercanas vienen alertando desde hace tiempo sobre la gravedad del problema. Uno de ellos graficó la situación como una trampa permanente, donde salir o incorporarse a la ruta implica un riesgo constante y donde cada trayecto se vuelve imprevisible.
A pesar de su importancia como vía de conexión regional, la Ruta 36 sigue lejos de contar con condiciones mínimas de seguridad. Sin obras de fondo ni mantenimiento sostenido, el tramo entre La Plata y Verónica concentra hoy el mayor nivel de exposición, en una ruta que para muchos ya dejó de ser solo un camino y pasó a ser una amenaza diaria.



