Rediseñan reductores de velocidad: modificarán 74, sumarán 15 y retirarán 11 en Bahía Blanca

La Municipalidad de Bahía Blanca puso en marcha un proceso de licitación para intervenir sobre la red de reductores de velocidad en distintos puntos de la ciudad, con el objetivo de mejorar su diseño y hacerlos más seguros y funcionales. El plan contempla la adecuación de 74 estructuras existentes, la incorporación de 15 nuevas y la eliminación de otras 11.

El proyecto cuenta con un presupuesto oficial de 176,6 millones de pesos y un plazo estimado de ejecución de 60 días. La iniciativa responde a la necesidad de corregir deficiencias detectadas en los modelos actuales, muchos de los cuales presentan formatos poco adecuados para una circulación fluida.

A partir de una reciente actualización normativa, los reductores deberán adoptar el formato de “lomada”, con pendientes más suaves y dimensiones estandarizadas. Este tipo de diseño busca disminuir el impacto sobre los vehículos sin perder efectividad como herramienta de control de velocidad. Entre los parámetros fijados se establece una altura máxima de 7 centímetros, un ancho cercano a los cuatro metros y señalización visible tanto de día como de noche.

El plan también incluye tareas de demolición y reconstrucción, con una superficie total que abarca cientos de metros cuadrados. Para las nuevas estructuras se prevé el uso de asfalto en caliente, con el fin de garantizar mayor durabilidad y mejor integración con la calzada.

La intervención alcanzará diversas arterias, con especial concentración en calles residenciales y sectores donde se registra alta circulación peatonal. En esos ámbitos, los reductores son considerados una herramienta clave para moderar la velocidad y mejorar la convivencia entre vehículos y peatones.

En paralelo, desde el área de tránsito se reconoce que este tipo de dispositivos genera opiniones divididas. Mientras algunos sectores destacan su utilidad en zonas sensibles, otros advierten sobre inconvenientes cuando no cumplen con criterios técnicos adecuados o carecen de señalización suficiente.

El nuevo enfoque busca equilibrar esas posiciones mediante un rediseño que priorice la seguridad sin afectar innecesariamente la circulación. En esa línea, también se analizan alternativas complementarias, como intervenciones en el trazado urbano o sistemas tecnológicos que permitan regular la velocidad de manera más dinámica.

Dentro de esas innovaciones aparece el concepto de reductores inteligentes, dispositivos que se activan únicamente cuando un vehículo supera el límite permitido. Aunque aún no están implementados en la ciudad, forman parte de las tendencias en evaluación a nivel nacional para modernizar las políticas de seguridad vial.

Con este conjunto de medidas, el municipio apunta a optimizar el uso de los reductores y avanzar hacia un esquema de tránsito más ordenado y previsible en las calles de Bahía Blanca.