Normativas

Los motorhomes de más de 3.500 kilos quedan bajo una nueva exigencia y crece la preocupación entre los rodanteros

Los cambios en el régimen de licencias profesionales obligan a revisar qué registro corresponde para cada vehículo. El límite de 65 años para acceder por primera vez a la categoría C1 es uno de los puntos que más inquietud genera.

La nueva normativa sobre licencias de conducir abrió un interrogante entre los propietarios de motorhomes, vans y otros vehículos recreativos: qué registro necesitan para manejar sus unidades. El punto clave está en el peso. Aquellos vehículos que superen los 3.500 kilos pueden quedar alcanzados por la categoría C1, una licencia profesional que implica requisitos diferentes a los de un registro particular.

La modificación impacta especialmente en un sector donde los conductores mayores de 65 años tienen una presencia importante. Para quienes ya cuentan con una licencia profesional, las condiciones de renovación se vuelven más exigentes a medida que aumenta la edad. Y para quienes todavía no poseen esa categoría, existe un límite de 65 años para tramitarla por primera vez.

El escenario genera dudas entre quienes tienen motorhomes de gran porte y hasta ahora utilizaban una licencia particular. Dependiendo de las características de cada unidad, podrían tener que realizar una recategorización y cumplir con evaluaciones psicofísicas, exámenes teóricos y pruebas prácticas.

Un cambio que toma como referencia el peso

La categoría C1 está vinculada a vehículos de carga y, bajo el nuevo esquema, también puede alcanzar a determinados motorhomes y vans camperizadas que superen el límite establecido.

Hasta ahora, buena parte de estos vehículos quedaba comprendida dentro de categorías particulares. La nueva interpretación modifica ese escenario y obliga a los propietarios a prestar especial atención al peso bruto vehicular de sus unidades.

El problema, según plantean desde el sector, es que los vehículos recreativos no cuentan con una categoría específica que contemple sus características. Así, un motor home utilizado exclusivamente para viajar puede terminar encuadrado dentro de una licencia originalmente pensada para otra actividad.

Para los mayores de 65 años, el panorama suma otras condiciones. Las renovaciones requieren la realización de evaluaciones teóricas y prácticas, mientras que desde los 70 años los controles médicos deben realizarse con mayor frecuencia y la vigencia de la licencia se reduce.

Incertidumbre entre quienes viajan por el país

A las modificaciones sobre las categorías se suma el nuevo esquema para el transporte entre jurisdicciones. La Licencia Nacional de Transporte Interjurisdiccional (LiNTI) dejó de tramitarse como una credencial independiente y la habilitación pasó a estar vinculada con las licencias profesionales C, D y E emitidas por las provincias que adhieren al sistema.

La implementación generó dificultades en el acceso a turnos para capacitaciones, evaluaciones y controles psicofísicos. En la provincia de Buenos Aires, además, se dispuso una prórroga de 120 días para determinados vencimientos de licencias nacionales vinculadas al transporte interjurisdiccional.

Para los rodanteros, el impacto es diferente al de quienes utilizan estos registros como parte de una actividad laboral, pero la normativa igualmente puede alcanzar a quienes recorren distintas provincias con vehículos de gran porte.

Por ahora, una de las principales dudas pasa por establecer con precisión qué licencia corresponde a cada motorhome y en qué casos resulta necesario realizar una recategorización. Mientras continúan las consultas y adecuaciones del sistema, los propietarios de unidades de más de 3.500 kilos siguen atentos a cómo se aplicarán las nuevas exigencias.