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La UTA alertó por el mal estado de las rutas

El gremio advirtió que el deterioro de la infraestructura vial, la falta de señalización y las condiciones de descanso de los choferes pueden aumentar los riesgos en los viajes de larga distancia.

El estado de las rutas argentinas volvió a generar preocupación en el transporte de pasajeros. La Unión Tranviarios Automotor (UTA) reclamó al Gobierno medidas para mejorar la infraestructura vial y sostuvo que las condiciones actuales generan dificultades tanto para los conductores como para quienes utilizan los servicios de larga distancia.

Entre los principales problemas señalados aparecen pozos, banquinas deterioradas, demarcaciones desgastadas y falta de señalización adecuada. Para un vehículo de gran porte, estas deficiencias no representan solamente una incomodidad: pueden obligar a realizar maniobras repentinas, aumentar el desgaste mecánico y dificultar la conducción durante la noche o con lluvia.

El riesgo también está relacionado con las condiciones en las que trabajan los choferes. Los viajes de larga distancia requieren pausas y períodos de descanso adecuados. Por eso, la existencia de terminales, paradores y cabeceras con instalaciones apropiadas es parte de una política de prevención y no un aspecto secundario del servicio.

A esto se suma la preocupación por el estado de algunas unidades. Una flota con vehículos envejecidos y mayores necesidades de mantenimiento puede incrementar la posibilidad de desperfectos durante los recorridos, especialmente cuando las unidades enfrentan rutas deterioradas y trayectos extensos.

La seguridad no depende solamente del conductor

Desde la perspectiva de la seguridad vial, atribuir los riesgos exclusivamente a las conductas individuales resulta insuficiente. El conductor, el vehículo y la infraestructura forman parte de un mismo sistema, y una falla en cualquiera de esos componentes puede aumentar la posibilidad de un siniestro.

Una ruta con baches, poca iluminación o marcas viales prácticamente imperceptibles exige mayor atención y deja menos margen para reaccionar ante un imprevisto. En el caso de los micros, además, las dimensiones y el peso de las unidades hacen especialmente importante contar con una calzada en buenas condiciones.

Por eso, el reclamo de la UTA vuelve a poner en discusión un aspecto central de la seguridad vial: mejorar las rutas, garantizar vehículos en condiciones y asegurar descansos adecuados para los conductores son medidas preventivas que deben abordarse de manera conjunta.