Conducción segura

El peligro invisible de cebar al volante: por qué el mate y la conducción no combinan

El hábito de tomar mate forma parte de la identidad cultural de las rutas argentinas, pero al momento de conducir se convierte en una distracción de alto riesgo. Manipular el mate y el termo al volante, ya sea para cebar o para recibirlo de un acompañante, abarca distracciones de tipo biomecánico, visual y cognitivo que interrumpen la atención plena necesaria para una circulación segura.

Al igual que sucede con el uso del teléfono celular, esta práctica reduce en un 50% la capacidad de reacción táctil y maniobrabilidad ante un imprevisto en la calzada, como la necesidad de esquivar un pozo o responder a un frenado brusco. Quitar los ojos del camino entre 2 y 4 segundos para servir una infusión significa recorrer entre 55 y 110 metros a ciegas cuando se circula a 100 km/h, una distancia equivalente a cruzar una cancha de fútbol completa sin mirar la ruta. Además, según datos de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), un conductor distraído puede duplicar su tiempo de reacción para accionar el freno, pasando de un promedio de 0,75 segundos a casi 2 segundos ante una emergencia.

A esta pérdida de control se suma el riesgo térmico de sufrir quemaduras. El volcado involuntario de agua a más de 80 °C sobre el regazo provoca una reacción física incontrolable de dolor que desencadena la pérdida total del control del vehículo. Además, en caso de una desaceleración brusca o colisión, el termo y el mate se transforman en objetos contundentes sueltos que salen proyectados a gran velocidad dentro del habitáculo, pudiendo causar heridas graves a los ocupantes.

Desde el punto de vista normativo, la Ley Nacional de Tránsito Nº 24.449 exige en su artículo 39 que todo conductor debe conservar en todo momento el dominio efectivo del vehículo. A su vez, las autoridades aplican la prohibición de sistemas de operación manual continua para sancionar el manejo con una sola mano, dado que la postura reglamentaria exige mantener ambas manos sobre el volante en la posición de la hora “10:10”.

En este marco, Corresur, la concesionaria vial que tiene a su cargo la operación de las rutas nacionales 3, 205 y 226, así como de las autopistas Riccheri, J. Newbery y Ezeiza-Cañuelas, puso en marcha una nueva iniciativa de concientización en su sitio web y redes sociales para advertir sobre este riesgo y promover hábitos seguros al conducir.

Para cuidar la seguridad de quienes transitan por la red vial sin renunciar a la tradición, la recomendación principal es aprovechar los puestos de descanso o estaciones de servicio para hacer una parada cada dos horas. Esto no solo permite disfrutar del mate de forma segura, sino también estirar las piernas y combatir la fatiga para garantizar un trayecto seguro.