Vacaciones de invierno: Corresur lanza una campaña de concientización sobre el descanso al volante
Con la llegada del receso invernal, miles de familias se preparan para viajar por las autopistas y rutas del país. En este marco, Corresur -la concesionaria vial que tiene a cargo las ruta nacionales 3, 205 y 226, junto con las Autopistas Riccheri, J. Newbery y Ezeiza-Cañuelas– ha lanzado una campaña de concientización enfocada en un factor de riesgo que muchas veces queda en segundo plano frente al alcohol o el uso del celular: el cansancio al volante. A través de esta iniciativa, especialistas en seguridad vial buscan advertir a los conductores sobre los peligros de la fatiga extrema y brindar las claves esenciales para disfrutar de un viaje seguro.
Según las estadísticas de siniestralidad compartidas en la campaña, entre el 20% y el 30% de los hechos viales con víctimas fatales o heridos graves se producen porque el conductor manejaba con sueño o fatiga. En estos casos de cansancio, el peligro más temido es el microsueño, esos breves apagones de uno a cuatro segundos en los que la persona cierra los ojos sin darse cuenta. La gravedad radica en que, circulando a 100 km/h, esos escasos segundos equivalen a recorrer decenas de metros totalmente a ciegas, multiplicando el riesgo de un accidente.
Desde Corresur advierten que el cuerpo siempre avisa y da señales que nunca deben ignorarse. Los bostezos frecuentes, los ojos pesados o el parpadeo constante, el dolor de cuello o espalda, la dificultad para mantener el carril o las distancias de seguridad, y el aburrimiento o la irritabilidad al manejar son síntomas claros de alarma. Este cuadro de fatiga suele agravarse con la falta de sueño reparador, los viajes nocturnos o en las primeras horas de la tarde, las rutas monótonas, las comidas pesadas y el consumo de alcohol o medicamentos que provocan somnolencia.
Para evitar que el cansancio se convierta en una amenaza, la campaña propone pautas preventivas fundamentales. Antes de salir de viaje, conviene dormir al menos 7 u 8 horas la noche previa, evitar arrancar ya cansado y no fijarse metas de tiempo o velocidad que generen presión innecesaria. Durante el trayecto, lo recomendable es parar cada dos horas o cada 150 a 200 kilómetros, aprovechando para caminar y estirar las piernas unos 15 minutos en cada pausa. Además, resulta de gran ayuda alternar la conducción si viaja otra persona habilitada y evitar tanto las comidas abundantes como las bebidas alcohólicas en el camino.
Si a pesar de estas precauciones aparece el sueño, la indicación es estacionar en un lugar seguro y hacer una siesta corta de 15 a 20 minutos. Es importante recordar que el café y las bebidas energizantes pueden dar un alivio puntual, pero de ninguna manera reemplazan el descanso real. La recomendación final de esta campaña es simple y vital: si el cuerpo pide parar, hay que hacerlo. La seguridad vial la hacemos entre todos, y el descanso es siempre el primer paso. Hacé de tu viaje una buena experiencia: viajá seguro, llegá tranquilo.


