Sin paro en La Plata, pero empeora el servicio de micros
Aunque la ciudad de La Plata no se ve alcanzada por medidas de fuerza en el transporte, el malestar entre los usuarios no deja de crecer. Largas filas en las paradas, unidades colmadas y demoras constantes configuran un escenario cada vez más complejo para quienes dependen del colectivo a diario para trabajar o estudiar.
Desde el inicio de la semana, el servicio funciona con dificultades visibles. La reducción en la frecuencia de las unidades, sumada a la alta demanda en horas pico, transformó los traslados cotidianos en una experiencia agotadora. En distintos puntos de la ciudad, las paradas permanecen saturadas durante largos períodos, mientras los colectivos circulan al límite de su capacidad.
Detrás de este panorama, las empresas del sector advierten sobre un problema estructural que aún no encuentra solución. Las deudas acumuladas por parte del Estado nacional y provincial, junto con el impacto del aumento del combustible, generan un fuerte desequilibrio en las cuentas de las prestatarias. Si bien en las últimas horas se registraron avances parciales en los pagos, la incertidumbre persiste.
Las empresas señalan que, sin un esquema claro de financiamiento y compensaciones, se vuelve cada vez más difícil sostener el nivel de servicio actual. En ese contexto, el recorte de frecuencias aparece como una medida inevitable para afrontar los costos operativos, lo que repercute directamente en los usuarios.
A nivel local, se estima que la reducción del servicio oscila entre el 15 y el 20 por ciento, aunque en zonas más alejadas el impacto sería aún mayor. Barrios como Ignacio Correa o Arana registran caídas mucho más pronunciadas, lo que agrava las dificultades de conectividad.
Mientras tanto, el descontento social se intensifica. Las quejas se multiplican en distintos puntos de la ciudad y también llegan a organismos de defensa del ciudadano, que reciben reclamos por demoras prolongadas y falta de unidades.
En paralelo, continúan las gestiones entre empresarios y autoridades para intentar destrabar el conflicto de fondo. Hay reuniones previstas tanto con funcionarios nacionales como provinciales, con el objetivo de avanzar en un esquema de pagos que permita aliviar la situación financiera del sector.
El sistema de transporte platense atraviesa así un momento crítico. Sin paro que lo detenga, pero con un funcionamiento cada vez más limitado, el servicio se mantiene en pie mientras crece la preocupación por lo que pueda ocurrir en las próximas semanas.


