Rutas en mal estado: el impuesto a los combustibles creció 240% y el gasto vial cayó 82%
El impuesto a los combustibles aumentó 240% en términos reales desde 2023,pero la inversión en infraestructura vial se desplomó. El contraste vuelve a poner el foco en el estado de las rutas nacionales.
Cada vez que un conductor carga combustible aporta más al Estado. El impuesto a los combustibles líquidos (ICL) prácticamente se triplicó en términos reales desde el inicio de la actual gestión, mientras el organismo encargado de las rutas nacionales redujo de manera drástica el nivel de gasto ejecutado.
Los números surgen de un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), que analizó la evolución de la recaudación y del gasto vial. Entre noviembre de 2023 y agosto de 2026, el impuesto a los combustibles aumentó 1387% en términos nominales, frente a una inflación acumulada del 329%. En términos reales, la suba alcanzó el 240%.
El impacto se trasladó directamente al precio que pagan los automovilistas. En noviembre de 2023, los impuestos representaban el 8,9% del valor de la nafta. En agosto de 2026, esa participación llegó al 20,1%.
En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, sobre un litro de nafta súper de $2045, alrededor de $411 corresponden a impuestos.
Más recaudación, menos inversión vial
El contraste aparece al observar qué ocurrió con esos recursos. Entre enero y agosto de 2026, la recaudación real del impuesto con asignación específica para vialidad creció 91,2% respecto del mismo período de 2023.
Pero la ejecución de la Dirección Nacional de Vialidad tomó el camino contrario: el gasto real cayó 82,3% en comparación con 2023.
Según el informe, durante los primeros ocho meses del año Vialidad ejecutó apenas el 32,7% de los recursos que, por asignación específica, correspondían al organismo.
La diferencia se vuelve especialmente relevante en un contexto en el que numerosas rutas nacionales presentan problemas de conservación, baches, deformaciones de la calzada, banquinas deterioradas y falta de mantenimiento.
También cae el consumo de nafta
A la menor inversión en infraestructura se suma otro dato: los argentinos están cargando menos combustible.
Durante los primeros siete meses de 2026, el consumo de nafta cayó 5,26% respecto del mismo período de 2023. En términos concretos, fueron 314 millones de litros menos comercializados en el mercado interno.
La caída fue más pronunciada en las provincias fronterizas, donde los precios locales dejaron de resultar competitivos frente a los países vecinos. Misiones registró una baja del 32,48% y Formosa del 26,26%.
La nafta premium tuvo un retroceso del 7,3% frente a 2023, mientras que la súper cayó 4,5%.
El escenario deja una ecuación difícil de explicar para quienes circulan diariamente por las rutas: el combustible soporta una carga impositiva cada vez mayor, la recaudación destinada a vialidad aumenta, pero el gasto efectivo en las rutas se reduce fuertemente.
En un país donde las rutas nacionales son una vía esencial para el transporte, la producción y el desplazamiento cotidiano de millones de personas, la discusión ya no pasa solamente por cuánto se paga al cargar combustible, sino también por cuánto de ese dinero termina transformándose en infraestructura vial.
