Ruta 5: una traza que no perdona y expone la crisis del manejo en la región

La Ruta Nacional Nº 5 volvió a ser protagonista de la agenda regional tras una serie de siniestros viales registrados entre diciembre de 2025 y los primeros días de 2026. Este corredor estratégico del oeste bonaerense combina tránsito intenso, transporte pesado y un flujo constante que aumenta la fragilidad de la convivencia vial.

Los registros muestran que durante 2024 el tramo entre Mercedes y Chivilcoy acumuló 28 siniestros graves, con 11 personas fallecidas, en su mayoría por choques frontales, el tipo de impacto más letal en rutas de doble mano. Los datos preliminares de 2025 indican cifras similares, con entre 25 y 30 hechos graves y hasta 12 víctimas fatales.

El riesgo no se limita a la Ruta 5. Trazas provinciales como la Ruta 30 y la Ruta 51 presentan condiciones similares: alta circulación, tránsito agrícola y una infraestructura que no acompaña la demanda. La calzada deteriorada, banquinas en mal estado y señalización irregular, junto con la indefinición de la autovía, completan un panorama complejo.

A esto se suma la imprudencia humana: exceso de velocidad, conducción bajo alcohol, incumplimiento de los tiempos de descanso y distracciones al volante son factores recurrentes que derivan en hechos graves. La intolerancia y la falta de paciencia en el tránsito generan maniobras riesgosas que convierten la ruta en un escenario altamente peligroso.

Los controles viales, la educación y la sanción efectiva son herramientas clave, pero los hechos muestran que el factor humano sigue siendo el determinante. En la Ruta 5, cada error puede costar vidas, y el margen para equivocarse es mínimo.

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