La importancia de formar conductores responsables
Salir a la calle conduciendo un vehículo implica una gran responsabilidad. Cada decisión que se toma al conducir puede afectar, no solo a quien maneja, sino también a sus acompañantes y a todas las personas que circulan alrededor.
En ese sentido, Estela Iannotta, titular de la Academia de Conducir Estela, destacó la importancia de la formación a la hora de aprender a manejar y de tomar conciencia sobre lo que implica conducir.
Al referirse a lo que busca transmitir a sus alumnos, señaló que uno de los principales objetivos es que comprendan la responsabilidad que conlleva estar al volante. “Me encantaría que se lleven como idea fija que tienen que subirse a un auto con responsabilidad, conciencia y respeto. Que no se tomen a la ligera eso de subir al auto, poner primera y salir”, expresó.
Además, remarcó la necesidad de tomar dimensión de las consecuencias que puede tener una mala maniobra o la falta de preparación al conducir. Según explicó, en la vía pública intervienen muchas vidas y un error puede tener consecuencias irreparables.
“Podés matar al hijo de alguien, a la mamá de nenes chiquitos, al papá, a una pareja o a tu propia madre… a quién sea. Y eso no tiene solución: ninguna licencia ni seguro puede resucitar a esa persona”.
Consultada sobre el rol que cumplen las academias en materia de seguridad vial, Iannotta señaló que su tarea no se limita únicamente a enseñar a manejar. En ese sentido, explicó que la formación apunta también a generar conciencia en los futuros conductores.
“Nuestro rol más importante es educar. No se trata solamente de enseñar a manejar, sino de formar conductores responsables y seguros, que entiendan lo que significa circular en la vía pública”, afirmó. Además, destacó que las academias habilitadas cumplen una función clave en la formación vial, ya que cuentan con capacitación y matrícula para desarrollar esa tarea.
Por otra parte, la instructora también se refirió a las personas que aún dudan a la hora de aprender a manejar. En esos casos, aseguró que lo más importante es animarse a intentarlo. “Hasta que una persona no lo intenta, no sabe si puede o no puede. Lo importante es no bajar los brazos antes de agotar todos los recursos”, sostuvo.
Al referirse específicamente a las mujeres que comienzan a conducir, explicó que aprender a manejar cambia totalmente la vida. “Primero y principalmente, las empodera. Muchas mujeres llegan con baja autoestima y, al aprender a conducir, ganan confianza que se refleja en otros ámbitos de sus vidas. Cuando hay amaxofobia —el miedo a conducir— y logran superar ese temor y dominar el vehículo, incluso cambian su manera de vestir, se animan a maquillarse, a probar un nuevo color de pelo… Es un proceso hermoso”, afirmó.
Por último, Iannotta reflexionó sobre la relación entre la forma de conducir y la personalidad de cada persona. “El tránsito refleja cómo es cada uno. Si alguien es ansioso, probablemente maneje rápido y apurado. En cambio, una persona tranquila suele conducir con más calma”, explicó.
De esta manera, concluyó que aprender a manejar no solo implica adquirir una habilidad técnica, sino también desarrollar una actitud responsable y consciente frente a la seguridad vial.


