Infraestructura al límite: rutas sin mantenimiento y obras paralizadas elevan el peligro vial
El deterioro de la infraestructura vial en la provincia de Buenos Aires volvió a encender señales de alarma entre profesionales del sector. El Colegio de Ingenieros bonaerense expuso un escenario donde la falta de inversión sostenida y el mantenimiento insuficiente de rutas nacionales generan condiciones cada vez más peligrosas para la circulación.
Uno de los focos de mayor preocupación se ubica en el cruce de la Ruta Nacional 3 con la denominada Ruta 3 Vieja, en el corredor que conecta Bahía Blanca con Monte Hermoso. Según el análisis técnico presentado ante la Dirección Nacional de Vialidad, ese punto presenta un diseño con curvas, visibilidad limitada y maniobras complejas que se alejan de los estándares básicos de seguridad vial. A esto se suma un registro reiterado de siniestros con consecuencias graves durante el último año, lo que refuerza la necesidad de una intervención urgente.
El planteo no se limita a un caso puntual. Desde el ámbito profesional advierten que la ausencia de una política nacional activa en infraestructura deriva en respuestas aisladas y fragmentadas, muchas veces sostenidas con recursos escasos. En ese contexto, la Provincia intenta sostener ciertas obras estratégicas, como la reactivación del túnel de la avenida Illia en San Justo, además de intervenciones urbanas de menor escala vinculadas a servicios esenciales.
Sin embargo, incluso estas iniciativas se ven condicionadas por un esquema financiero cada vez más restringido. La falta de acceso al crédito obliga a depender en gran medida de fondos propios, lo que reduce el alcance de los proyectos y demora soluciones estructurales.
El informe también pone el foco en la situación de numerosas obras paralizadas en distintos niveles del Estado. Muchas de ellas permanecen detenidas por la falta de pagos y definiciones administrativas, sin avances visibles ni tareas mínimas de mantenimiento. En varios casos, la suspensión de trabajos fue comunicada con fundamentos débiles desde el punto de vista legal, trasladando responsabilidades a empresas contratistas y profesionales.
En ese escenario, los especialistas remarcan que no solo se interrumpe el desarrollo de infraestructura clave, sino que también se agravan las condiciones de seguridad en espacios que continúan siendo utilizados diariamente. La falta de señalización, reparaciones y controles en obras inconclusas suma un nuevo factor de riesgo.
La advertencia es clara: el deterioro de rutas y la paralización de obras dejaron de ser un problema exclusivamente presupuestario. El impacto directo sobre la seguridad pública exige respuestas coordinadas y medidas concretas para evitar que los puntos críticos sigan multiplicándose en todo el territorio.


