Incidente en un control de tránsito en Berisso: insultos, prepotencia y una seguridad vial que pierde el rumbo
Un operativo de tránsito debería tener como objetivo prevenir siniestros viales, ordenar la circulación y garantizar el cumplimiento de la ley. Sin embargo, el enfrentamiento registrado en avenida Montevideo y calle 8 vuelve a poner en discusión la forma en que se ejercen las facultades de control y el trato que reciben los conductores.
Según se informó, un automovilista que circulaba en una camioneta blanca protagonizó una fuerte discusión con inspectores municipales durante un operativo. El conductor habría insultado a los agentes, en un episodio que terminó generando una situación de tensión en plena vía pública.
Los agravios del automovilista no pueden justificarse. Pero tampoco deberían servir para cerrar una discusión que merece un análisis más amplio: ¿cómo actúan quienes tienen la responsabilidad de hacer cumplir las normas?
La autoridad no está por encima de la ley
Los inspectores de tránsito tienen facultades para controlar documentación y verificar el cumplimiento de las normas. Sin embargo, esas atribuciones no los habilitan a actuar con prepotencia, desconocer la legislación ni tratar a los ciudadanos como si estuvieran por fuera de sus derechos.
La Ley Nacional de Tránsito 24.449 y la Ley Provincial 13.927 establecen el marco legal para la circulación y la fiscalización vehicular en territorio bonaerense.
En relación con la documentación, el artículo 8° de la Ley 13.927 contempla la emisión de licencias de conducir en formato digital. A su vez, el artículo 13 de la reglamentación nacional, modificado por el Decreto 196/2025, establece la validez legal de las licencias digitales y físicas.
El desconocimiento de la normativa por parte de quienes deben aplicarla puede generar conflictos innecesarios y vulnerar los derechos de los conductores.
La capacitación de los agentes no debería ser una cuestión secundaria. Quien controla debe conocer la ley, explicar los procedimientos y actuar dentro de sus facultades.
¿Seguridad vial o recaudación?
Los operativos de tránsito deben servir para prevenir siniestros, mejorar la circulación y proteger la vida. El labrado de infracciones es una herramienta de fiscalización, pero no puede convertirse en el objetivo excluyente de una política de seguridad vial.
Cuando los controles se desarrollan en un clima de enfrentamiento, malos tratos o exigencias confusas, la prevención queda relegada.
La seguridad vial responsable no se construye con patoterismo, ni del lado de los conductores ni del lado de los agentes. Se construye con capacitación, respeto, controles transparentes y funcionarios que conozcan las normas que están obligados a hacer cumplir.
El municipio de Berisso debería garantizar que sus inspectores cuenten con la formación necesaria y que los operativos se desarrollen bajo protocolos claros, con respeto por los derechos de la ciudadanía.
Porque controlar no es avasallar. Tener autoridad no significa poder maltratar. Y la seguridad vial no puede transformarse en una excusa para desconocer la ley.
La prevención debe ser el objetivo. La recaudación, una consecuencia de las infracciones que efectivamente se comprueben, nunca el sentido de los controles.
