Mar del Plata: Un tramo de calle Berutti tendrá único sentido de circulación
El reordenamiento del tránsito sumó un nuevo capítulo en Mar del Plata con la aprobación de una medida que transformará la circulación en una arteria estratégica de la zona norte. La decisión apunta a un objetivo concreto: disminuir situaciones de riesgo, mejorar la fluidez vehicular y aportar mayor previsibilidad a quienes se desplazan a diario.
El cambio establece que un tramo de la calle Beruti dejará de operar con doble sentido para pasar a un esquema de mano única en cinco cuadras. La modificación redefine la dinámica en un sector históricamente complejo, donde confluyen distintos flujos de tránsito provenientes de avenidas, rotondas y cruces ferroviarios, generando puntos de conflicto frecuentes.
La nueva configuración orientará la circulación en un único sentido, lo que permitirá ordenar maniobras, reducir cruces peligrosos y simplificar la toma de decisiones al volante. Este tipo de intervenciones, cada vez más frecuentes en ciudades con alta densidad vehicular, buscan minimizar errores humanos y generar entornos más seguros tanto para conductores como para peatones.
Uno de los aspectos centrales de la medida es su impacto en los recorridos habituales. Quienes necesiten dirigirse hacia determinados sectores deberán adaptar sus trayectos, utilizando calles alternativas diseñadas para absorber ese flujo. Esta redistribución del tránsito es clave para evitar saturaciones y mantener la eficiencia del sistema.
La implementación también contempla la incorporación de señalización específica, tanto horizontal como vertical, que será determinante en la etapa inicial. La claridad en la información vial resulta fundamental para garantizar una transición ordenada y reducir la posibilidad de maniobras indebidas.
Desde el enfoque de la seguridad vial, los cambios de sentido único suelen estar respaldados por estudios técnicos que analizan variables como volumen de tránsito y velocidad promedio. En este caso, los diagnósticos previos detectaron la necesidad de intervenir en la zona para disminuir la complejidad circulatoria.
Más allá del impacto inmediato, la medida se inscribe en una tendencia más amplia: la transformación de las ciudades hacia esquemas de movilidad más seguros y eficientes. La reorganización del tránsito no solo busca evitar situaciones críticas, sino también fomentar una convivencia más armónica entre todos los actores viales.
El desafío ahora será la adaptación. Conductores, ciclistas y peatones deberán incorporar el nuevo esquema a sus rutinas, en un proceso donde la información, el respeto por las normas y la atención serán claves para que el cambio cumpla su propósito principal: salvar vidas y hacer del espacio urbano un lugar más seguro.


