Carlos Casares: caminos rurales hundidos y una red vial que ya no se recupera solo con máquinas
El intendente Daniel Stadnik advirtió que la erosión y la falta de tierra disponible limitan las reparaciones. Hay tramos entre uno y un metro y medio por debajo del nivel de los campos, una situación que complica el drenaje y la circulación de camiones, tractores y vehículos que abastecen a los tambos.
La recuperación de los caminos rurales de Carlos Casares enfrenta un obstáculo que las tareas habituales de mantenimiento no consiguen resolver: el suelo perdido por la erosión. El intendente Daniel Stadnik reconoció que, en numerosos sectores, las cunetas ya fueron excavadas y los alteos llegaron hasta donde fue posible, lo que limita las alternativas para elevar las trazas y mejorar su estado.
El diagnóstico surgió durante una reunión con Erica Moro, presidenta de la Sociedad Rural, productores del cuartel sexto y representantes de una escuela rural. Allí se analizaron las dificultades para circular, el acceso a los establecimientos educativos y las necesidades de una producción que depende de caminos transitables durante todo el año.
Aunque el jefe comunal indicó que gran parte de la red permanece habilitada, advirtió que mantener los corredores principales resulta especialmente complejo para la actividad lechera, que necesita asegurar el ingreso de camiones incluso después de las lluvias.
El problema está debajo de la superficie
Según explicó Stadnik, algunos caminos quedaron entre uno y un metro y medio por debajo del nivel de los campos. Esa diferencia dificulta la salida del agua y favorece el deterioro de la calzada.
La falta de tierra impide realizar nuevos altos en varios sectores. Por eso, sumar retroexcavadoras o motoniveladoras no garantiza una solución: sin material para recuperar la altura de los caminos, la maquinaria tiene un margen de acción limitado.
Además, las intervenciones posteriores a las precipitaciones generan un problema adicional. La nivelación permite corregir pozos y deformaciones, pero también puede remover la capa compactada de la superficie y acelerar la erosión.
De las reparaciones a las obras de fondo
El planteo del municipio apunta a la necesidad de obras de infraestructura y financiamiento para mejorar el escurrimiento del agua y recuperar la red vial rural. El desafío no consiste únicamente en reparar los sectores dañados después de cada lluvia, sino en modificar las condiciones que provocan un deterioro recurrente.
Las consecuencias exceden el estado de los caminos: una circulación comprometida puede dificultar la salida de la producción, el traslado de insumos y el acceso a las escuelas rurales.
En Carlos Casares, el reconocimiento oficial deja planteada una cuestión central para la infraestructura rural: cuando la erosión reduce la altura de los caminos y ya no queda tierra disponible para reconstruirlos, el mantenimiento municipal encuentra un límite que requiere intervenciones de mayor alcance.
