Más radares en las rutas y una millonaria recaudación en juego
El mapa vial de Mar del Plata suma nuevos puntos de control. El Ministerio de Transporte de la provincia de Buenos Aires autorizó al municipio a instalar cuatro cinemómetros móviles en tramos estratégicos de las rutas 2, 11 y 88, ampliando así el esquema de fiscalización electrónica que ya funciona en el distrito.
La medida fue oficializada días atrás en el boletín bonaerense, mediante una disposición de la Dirección Provincial de Apoyo y Coordinación Técnico Administrativa, dependiente de la cartera de Transporte. En concreto, se ubicarán dos dispositivos en la ruta 2 —entre los kilómetros 384 y 399, en ambos sentidos—; uno en la ruta 88 —del kilómetro 22 al 24—; y otro en la ruta 11 —del 530 al 553—.
Los equipos se integrarán al sistema de foto multas vigente desde noviembre de 2022 en la ciudad, que detecta y sanciona infracciones vinculadas al tránsito. Sin embargo, la autorización provincial no llegó sin condiciones: antes de comenzar a labrar actas en esos sectores, el municipio deberá desplegar campañas masivas de información, educación y concientización vial. Y no solo de manera previa, sino también periódica.
Según lo establecido, esas acciones deberán detallar la tecnología a utilizar, sus características, la señalización correspondiente y las ubicaciones aprobadas, en resguardo de los principios procesales que fija la normativa de tránsito. Es decir, primero informar; después sancionar.
El trasfondo económico también aparece en escena. De acuerdo con lo proyectado en el presupuesto municipal, el Ejecutivo estima recaudar este año $1.624 millones por infracciones detectadas a través del sistema de foto multas en todo el partido. La cifra abre un debate inevitable: ¿La prioridad es prevenir o recaudar?
Actualmente, la ciudad cuenta con numerosos puntos de control semafórico y de velocidad distribuidos en avenidas clave y accesos. A eso se suman nuevos equipos en proceso de instalación, tanto en intersecciones urbanas como en rutas provinciales.
Con más tecnología en las rutas y mayores exigencias de información pública, el desafío será demostrar que el refuerzo de los controles responde a una política integral de seguridad vial y no únicamente a una estrategia de recaudación.


