La Frontera de Pinamar: advertencias ignoradas y un peligro que vuelve a cobrar víctimas
La Frontera Norte de Pinamar vuelve a ser escenario de un grave siniestro vial que reaviva un debate que lleva años sin resolverse. Este lunes 12 de enero de 2026, un niño de 8 años resultó gravemente herido tras un choque frontal entre un vehículo arenero tipo UTV y una camioneta Volkswagen Amarok. El menor lucha por su vida internado en terapia intensiva, con pronóstico reservado.
El impacto ocurrió en una zona de médanos donde circulan habitualmente vehículos de gran porte y alta potencia. La violencia del choque obligó a realizar maniobras de reanimación en el lugar, antes de trasladar al niño de urgencia al Hospital Municipal. En el UTV también viajaban una mujer y un hombre, este último con lesiones faciales de consideración.
El hecho no es aislado. Desde hace más de una década, y de manera reiterada, distintos actores advierten sobre el descontrol en La Frontera, un espacio agreste convertido en punto crítico por picadas ilegales, circulación fuera de las áreas permitidas y falta de controles efectivos. Ya en enero de 2022, tras dos muertes y múltiples accidentes, funcionarios municipales reconocían públicamente que la situación los desbordaba.
En aquel entonces, el secretario de Seguridad de Pinamar admitía que “era imposible” controlar el volumen de personas y vehículos que ingresaban a la zona, y reclamaba asistencia de la Provincia para montar un operativo de mayor envergadura. Desde el área de Seguridad en Playa también se señalaba que las delimitaciones y cartelería eran destruidas de forma sistemática por quienes ingresaban a sectores prohibidos.
Cuatro años después, el escenario parece repetirse. Cambiaron los nombres de los funcionarios, pero no el problema de fondo. La Justicia ya investiga el siniestro ocurrido este lunes y analiza si los vehículos circulaban por zonas habilitadas y si cumplían con las normas de seguridad exigidas. Ambos conductores quedaron a disposición judicial.
Mientras tanto, el operativo de emergencia desplegado —con bomberos, ambulancias y personal policial— volvió a exponer los riesgos de una práctica recreativa que, sin controles adecuados, se transforma en una amenaza constante.
La Frontera no es un territorio nuevo ni desconocido para las autoridades. Es un lugar sobre el que se viene advirtiendo desde hace años. El caso del niño gravemente herido vuelve a dejar una pregunta incómoda pero inevitable: ¿cuántos accidentes más hacen falta para que el peligro deje de ser una advertencia y se convierta en una prioridad real?


