Ciudades seguras para salvar vidas en el sistema del tránsito

La asociación civil Luchemos por la vida difundió un informe sobre la necesidad de diseñar ciudades seguras en busca de bajar los índices de siniestralidad.

“Las ciudades, con su concentración de habitantes y movimientos de personas y cargas, constituyen uno de los desafíos más relevantes para la seguridad vial. La mayoría de los peatones y ciclistas resultan heridos o fallecen en los ámbitos urbanos”, sostienen.

Y agregan que: “Hoy, existen soluciones para reducir el riesgo y la mortalidad en calles y avenidas. Las ciudades se pueden rediseñar para lograr un ‘Sistema Seguro’ de tránsito que reduzca las lesiones y muertes al pensar las vías de circulación como un sistema que tenga proteja a los más vulnerables, sin desconocer al resto de los usuarios de la vía pública”.  

Así, explican que, un buen diseño urbano y la reducción de las velocidades de circulación salvan vidas.

Algunas de las características de una ciudad segura:

  • Cuida a los peatones: Ofrece veredas amplias y mantenidas e iluminadas; los cruces de calles están señalizados en sus sendas peatonales; los espacios verdes se optimizan para incentivar el caminar; se peatonalizan zonas de alta circulación peatonal.
  • Cuida a los ciclistas: Con la construcción y demarcación de una red de ciclovías y bicisendas seguras para alentar el uso de la bicicleta; controla el uso de casco y elementos reflectantes entre los ciclistas.
  • Fomenta el transporte público: Se garantiza una red de transporte integrada y de calidad; con nodos de transporte para fácil conectividad entre colectivos, trenes, bicicletas etc.
  • Calma el tránsito con reducción de velocidades: Reduce las velocidades de circulación (baja de 40 a 30 Km en calles y de 60 a 50 Km/h en avenidas); realiza cambios en infraestructura para forzar una reducción de velocidad (estrechamientos de calzadas, sendas sobreelevadas, entre otras).

“Las ciudades más seguras, verdes y habitables, son posibles si se planifican en forma sistémica integral, de acuerdo a los usos y necesidades de cada lugar, con un diagnóstico inicial de situaciones conflictivas (mapas de calor y estadísticas) y con un seguimiento de resultados continuos para evaluar su resultado y actuar en consecuencia. Así se contribuye a una mejor calidad de vida y a la seguridad en el tránsito”, finalizan desde Luchemos por la Vida.