Autos y trámites: la digitalización que aún no aliviana los bolsillos

La implementación de trámites digitales en los registros automotores avanza, pero de manera parcial y con limitaciones. A pesar de la eliminación de varios formularios internos y su reemplazo por versiones digitales, los documentos que implican actos públicos —como la transferencia de un vehículo— todavía requieren impresión y presentación física, lo que dificulta una digitalización total.

Si bien los aranceles por inscripción y transferencia se redujeron significativamente en los últimos años, los especialistas destacan que los impuestos sobre los automotores siguen representando un porcentaje alto del precio final de los vehículos, llegando en algunos casos al 53%. Esto mantiene elevados los costos para los usuarios y limita el alivio económico que podrían ofrecer las nuevas herramientas digitales.

El sistema registral, con más de 60 años de historia, enfrenta desafíos estructurales: gran parte de los trámites entre particulares no se inscriben de manera inmediata, y numerosos registros han cerrado o funcionan con personal limitado. Actualmente, de los 1.500 registros del país, alrededor de 500 se encuentran bajo intervención gubernamental debido a renuncias de encargados, lo que reduce la eficiencia del servicio.

Aunque los cambios recientes incluyen la eliminación de la Cédula Azul y la implementación de autorizaciones digitales para conducir, expertos indican que reemplazar toda la documentación en formato digital sigue siendo complejo por razones de seguridad jurídica y la necesidad de garantizar la validez de las firmas y voluntades de las partes.

La transición hacia un sistema más ágil y menos costoso continúa siendo un desafío, y la combinación de impuestos altos, trámites parciales digitalizados y registros intervenidos mantiene la atención sobre la necesidad de reformas profundas para mejorar el acceso y la eficiencia del servicio público automotor.